viernes, 6 de abril de 2018

El hombre de piedra

Hombre de piedra



Las intimidades de las piedras son un misterio que solo unos pocos conocemos. Las más singulares están localizadas en parajes recónditos donde Dios puede manifestarse en cualquier momento. Sienten un pudor casi humano por ese prodigio capaz de cambiar su naturaleza mineral. Se sabe que algunas han alcanzado otra conexión con el paisaje. Su dureza pétrea se ha vuelto flexible y frágil como la carne, y han logrado abandonar la quietud y sus largos silencios, moldeándose en ellas una coreografía de contorsiones cercanas a las emociones. Las más vitales y expresivas han podido pasear por las grandes urbes, cantando y dando palmas por sus calles, y riendo tanto que han vuelto a quedarse de piedra. Una de ellas, de apariencia masculina, se ha encontrado en una preciosa ciudad andaluza, en una calle larga y estrecha, empotrada en una especie de hornacina a nivel de la acera.

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